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domingo, 8 de junio de 2014

¿De quién queréis ser siervos?

Estamos anclados. Maldita Posmodernidad. Llevamos unos 40 años en los que no hemos avanzado nada. Y no, no me refiero a la situación política. Ese es otro asunto. Aquí hablo de arte, de la práctica artística a nivel mundial. Podemos afirmar con total rotundidad que hay muy poco más allá de las performances americanas de los años 70. Por supuesto que la aparición de nuevas tecnologías ha dado lugar a otros soportes insospechados pero es el único cambio estimable. Todo lo que se está haciendo ahora es una reinvención tras otra de la Historia del Arte.

La gente exclama: «¡El arte contemporáneo apesta! ¡No tiene ningún sentido! ¡Quemad las obras del último siglo!». Y no es una parodia. Me he visto en más de una conversación del estilo. Quemémoslo, pues. Suprimamos el arte surgido en los últimos 100 años. Eso sí: sepa aquel que lleve la antorcha que nos va a reducir a todos a cenizas. Porque el arte, señoras y señores, es el máximo exponente de la cultura. Es el mejor narrador que tenemos para explicar qué somos. Si algo refleja una obra es el ser en el tiempo, una especie de dasein heideggeriano. Podemos engañarnos creyendo que la televisión y el cine han destruido la oralidad y la textualidad de la cultura, pero así olvidaremos que el arte ha sido siempre visual y que su diálogo con nosotros no tiene palabras.

Al ser actual le toca avanzar. Si el mundo ha cambiado, ¿por qué no puede hacerlo él también? ¿Qué es lo que ha pasado para que no se produzca un punto y seguido? ¿Será desinterés? ¿Miedo, quizás? ¿Holgazanería? ¿Han muerto las musas? O peor aún, ¿han muerto el arte y los artistas? Soy de los que opinan –supongo que alguien más habrá– que Danto no acertó al decir que el arte había muerto. Defiendo que el arte sigue vivo. Pero débil. Al mismo tiempo, creo que también puede haber sucedido un cambio de paradigma y que no nos hayamos dado cuenta. Es decir, que el arte haya llegado a su fin o, si más no, esté detenido, y que la práctica artística actual sea algo del mismo nivel pero con algo distinto. No sé qué es ese algo. Pero en él radica el poco aprecio que la sociedad contemporánea tiene por su arte. Porque es suyo. Si el arte es representante de una cultura, lo que se está haciendo ahora representa a los seres que habitan el mundo.

Jaume Plensa
Body of Knowledge
2010
¿Por qué seguir aferrados al pasado? ¿Cómo puede avanzar una sociedad si no deja de mirar hacia atrás? Tampoco estoy hablando de fijar la vista en un lejano horizonte. Yo hablo del ahora. Debemos pensar en el momento actual. Si realmente hay un desinterés por el arte contemporáneo, ¿cómo vamos a superarlo si todavía se espera un regreso del Renacimiento? Me asusta pensar que podemos estar reviviendo a los fantasmas del pasado, un Neo-Neoclasicismo zombie que se nos acabará comiendo el cerebro unido a una sociedad contemporánea que está cómodamente aposentada en un vacío artístico.

Warsheh
Not Art
2014
Voy a intentar especificar esto con dos ejemplos. Por una parte, la actual línea de los fotógrafos con la doble exposición. Cada vez surgen más artistas que cogen una cámara y mezclan un par de fotografías que superpuestas pueden dar lugar a algo bello. Lo más positivo de esto sea, quizás, que muchos no utilizan retoque por ordenador y eso contribuye en la dificultad de ejecución. Pero, ¿qué están diciendo estas fotografías? ¿Son realmente representantes del siglo XXI? ¿Es eso el año 2014? Qué mejor que la fotografía para hablarnos de un aquí y un ahora concretos. Pero no dicen nada más. Este tipo concreto de arte no está investigando nada nuevo, no propone un discurso diferente a los que han llegado hasta ahora, no remueve la conciencia de la sociedad. En definitiva, es un arte vegetativo, comatoso, moribundo.

Christoffer Relander
We Are Nature Vol. III
2013

Por otra parte, podemos pensar en la escultura hiperrealista. Increíble, ¿no? Es como si, en cualquier momento, uno de los personajes que representan pudiera empezar a moverse y hablar con nosotros. Tranquilos, no lo va hacer. ¿No eran hiperrealistas las esculturas griegas, por irme a la otra punta de la Historia? Perdónenme, pero la cara del sacerdote Laocoonte de los escultores de Rodas del siglo I de nuestra era evoca una terribilidad que ya quisieran conseguir muchos hiperrealistas. Ha avanzado la técnica pero el arte está parado.

Patricia Piccinini
The Listener
2013
El problema es, entonces, de base cultural. Son los seres los que parecen haberse quedado detenidos. Ahí estamos desde hace décadas. Y las perspectivas de futuro son muy negras. Dos soluciones veo: o se derriba todo lo pasado y se empieza desde cero o estamos abocados al desastre. Si hay algo específico y único en el arte contemporáneo es su capacidad para ir más allá de lo que se ve. Mientras que Velázquez se somete a la familia de Felipe IV, el artista actual tiene la posibilidad de atormentar a Felipe VI. El espíritu de crítica y ataque, allí es donde se consigue llegar en el siglo XX. Por encima de la censura, el artista de verdad lucha. Pero si se encuentra una sociedad que no le comprende y que reniega de su arte en pro de los arcaísmos del pasado, ¿qué más puede hacer él que insistir hasta resignarse? La sociedad debe aceptar de una vez por todas el arte contemporáneo, acercarse a él e intentar comprenderlo, volverse crítica y reaccionaria, para poder superarlo y llegar a lo que debe haber en el horizonte. Vamos directos al suicido. Si matamos a la cultura, nos vamos a acabar matando a nosotros mismos.


Charlie W. 

domingo, 13 de octubre de 2013

Lo que nos dejó la SWAB ART FAIR 2013

La pasada semana, entre los días 3 y 6 de octubre, Barcelona tuvo el placer de recibir un año más la Swab Art Fair, una feria internacional de arte contemporáneo que lleva en activo desde 2007 y que esta última edición ha contado con 150 artistas y 53 galerías de 19 países. Toda una victoria en tan poco tiempo. Su propósito principal es descubrir arte nuevo y emergente, además de hacerlo más cercano al público, rompiendo con el elitismo que a veces suelen tener estos actos. No pretendo alargarme mucho más en presentaciones porque nos dejó gran cantidad de descubrimientos por comentar. Así que si queréis saber más sobre esta feria, aquí os dejo su web.

En cuanto a mis impresiones –debo decir que únicamente pude ir el día 4– destacaría el perfecto entorno del Pavelló Italià de la Fira Barcelona y la gran afluencia de público extranjero, cosa que no sé si es negativa porque puede dar la sensación de que esta ciudad reniega del arte contemporáneo. Pero, ¿cómo hacerlo teniendo un evento de tal magnitud? Sin más demora, paso a destacar lo que más me impactó, tanto en positivo como en negativo, haciendo una selección de los programas organizados que considero reseñables.

PROGRAMA GENERAL
Aquí nos encontramos con una cantidad ingente de galerías y artistas de todos los lugares y todas las prácticas artísticas. Pero si hay algo genérico que se lleva la palma es la escultura. ¡Qué desfile, señores! Desde el recibimiento de Cockeyed virtue, los pollos dorados de Sophia Daly Rossin, pasando por Giganteschio, la gigantesca calavera de muñecos al más puro estilo Pop Art de Fabrizio Fontana, las delicadas criaturas de Iria do Castelo, sacadas de los Curiosos sucesos a la hora del té, hasta llegar a las piezas que más me agradaron: las figuras hiperrealistas de Samuel Salcedo y las de Noe Serrano. Sólo aquel que se ponga ante estas y mire a sus ojos descubrirá el maravilloso trabajo que hacen estos dos artistas. 

Samuel Salcedo
Debo incluir en este sector escultórico a Emilio García, a pesar de que no formara parte de este programa. Ha sabido desarrollar una nueva tipología de arte que lo hace mucho más accesible al público general y esto se agradece cuando ante tus ojos pasan maravillas que ni con el sueldo de un año podrías llegar a adquirir. Es bueno que a día de hoy algunos artistas no hayan convertido su arte en un negocio. O por lo menos no en un negocio de altas esferas.

PROGRAMA “ASIAN GALLERIES”
Porcelain
Berto Martínez
Y por si el programa general no nos había acabado de convencer en cuanto al arte que se cuelga en las paredes, ya estaban las galerías de Shanghai para arreglarlo. Fue magnífico poder disfrutar de las acuarelas de Berto Martínez, que muchos conoceréis sin saberlo por su trabajo con H Magazine. Siempre es un placer ver a este tipo de artistas en casa. También destaca –y de qué manera– el trabajo de Liu Dao. Un conglomerado de toda la historia del arte oriental se concentra en su obra: cuadros con animaciones de leds se mezclan con un collage que recuerda a antiguas civilizaciones chinas. Una conjunción de elementos que crean un arte totalmente innovador.



PROGRAMA “5 GALLERIES”
No todo pueden ser alabanzas, así que aquí me divido en dos. Por una parte, aplaudo la apuesta de la Courtesy Gallery y su trabajo con Jonathan Bernad. Su obra consiste en grabarse en diferentes museos manteniendo relaciones sexuales con su mujer. Aquí salta la eterna pregunta sobre los límites del arte. Pero sólo por el hecho de ser rompedor, yo apoyo esta iniciativa. Por otra parte, no me convenció la galería Silberkuppe y su intento de performance. Adam Linder, el encargado de llevarla a cabo, se alquilaba por horas para el uso y disfrute del contratante. O eso creí entender que decía el curador, porque otra versión de unos espectadores decía que se dedicaba a limpiar un museo invisible. Así que, con una única performance fallida, uno echaba en falta más.

PROGRAMA “MYFAF”
Por último, aquí también siento una gran contradicción. Como he dicho al principio, la Swab Art Fair apuesta por un arte joven e innovador. Pero a veces tiendo a pensar que este arte emergente me engaña. Y tuve esa sensación. Aplaudo, y mucho, el tipo de fotografía digital realizada por Mari Hokkanen. Creo que es la tendencia que está en auge ahora y esta artista sabe como trabajarla. Pero mi mosqueo viene por parte de la galería Prawneg & Wolf. Los artistas que allí exponían eran jóvenes, tenían la posibilidad de mostrar su creación al mundo y, además, era lo primero que uno se encontraba al adentrarse en la feria. Pero lo que vi en ese stand fue pasotismo y dejadez. No comprendí nada. Y creo que no había nada que comprender.

Así que ya está. Ha sido un paseo bastante resumido porque el arte entraba a borbotones en mí y no sabía como pararlo. Creo que he dejado bien claro lo que, siempre bajo mi punto de vista, fue lo más positivo y lo más negativo. Puedo afirmar que el arte está salvado. Los artistas están ahí. Simplemente necesitan galerías que les permitan crear libremente. Y una sociedad que los respalde. Os invito a asistir a la Swab Art Fair del próximo año, así como a todos los eventos de arte contemporáneo que se vayan sucediendo. Os invito a la cultura en general. No faltéis.

Charlie W.


Os dejo algunas imágenes más de las obras que he mencionado:


Curiosos sucesos a la hora del té
Iria do Castelo

Cockeyed virtue
Sophia Daly Rossin

Giganteschio
Fabrizio Fontana

Noe Salcedo